Miles solía sentarse frente al estanque del parque, acompañado de una sucia bolsa de plástico llena de pan. Se sentaba, miraba fijamente el agua y ahí se quedaba durante horas, sin hacer nada. Pensaba. Pensaba en los años, pasados ya, y en sus errores, en las posibilidades de haber tomado caminos diferentes, en respuestas inversas a las mismas preguntas. No soportaba creer que su vida acabaría y que nunca, jamás, para el resto de la eternidad, no estaría presente. Quería creer en algún Dios, en paraísos y salvaciones y felicidad, pero su conciencia le dictaba palabra a palabra la falsedad de los fáciles discursos religiosos. Miles odiaba ser incapaz de creer.
Pero yo no soy Miles,
Yo soy Hiro Nakamura.
lunes, 30 de noviembre de 2009
lunes, 23 de noviembre de 2009
miércoles, 18 de noviembre de 2009
lunes, 2 de noviembre de 2009
Peter Robert Johnson era un tipo agradable, de sonrisa fácil y contagiosa, en definitiva una de esas personas a las que nadie jamás le desearía ningún mal; excepto, claro está, de aquellos que odian la felicidad de los demás. Una vez dijeron que PRJ (para abreviar) odiaba a los demás pero lo escondía muy bien. Otra que su madre le pegaba y que por ello ahora escondía niños en casa y para disimularlo se hacía pasar por una buena persona. Incluso una vez la policía entró en su casa tras la llamada de una vecina alertando que había oído gritos aterradores procediendo del domicilio de PRJ. Obviamente jamás hallaron nada sospechoso.
Pero PRJ sí escondía un secreto, uno que a su parecer no debía saberse. A PRJ le gustaba, le excitaba y le emocionaba vestirse con lencería femenina, sentir la suavidad de las braguitas rozando sus muslos y los finos sujetadores ciñiéndose a su pecho. A muchos les habría dado igual su afición, y otros lo habrían tachado de violador fetichista, pero la cuestión era que PRJ era un tipo agradable, de sonrisa fácil y contagiosa.
Pero yo no soy Peter Robert Johnson,
yo soy el capitán Ahab.
Pero PRJ sí escondía un secreto, uno que a su parecer no debía saberse. A PRJ le gustaba, le excitaba y le emocionaba vestirse con lencería femenina, sentir la suavidad de las braguitas rozando sus muslos y los finos sujetadores ciñiéndose a su pecho. A muchos les habría dado igual su afición, y otros lo habrían tachado de violador fetichista, pero la cuestión era que PRJ era un tipo agradable, de sonrisa fácil y contagiosa.
Pero yo no soy Peter Robert Johnson,
yo soy el capitán Ahab.
domingo, 1 de noviembre de 2009
jueves, 8 de octubre de 2009
Cada mañana, Bill, se despertaba a las cinco, afeitaba, cambiaba, preparaba un bocadillo de jamón york y queso y se dirigía al mirador de la ciudad en su coche. Allí Bill se sentaba en el puesto del copiloto y comía tranquilamente su bocadillo, observando las luces de la ciudad y pensando en Mary, la guapa secretaria de su jefe. Una vez Bill la citó para cenar, pero a la hora acordada él no se presentó y por ello la evitaba, evitando así su propia vergüenza.
Lo que Bill no sabía es que Mary no se presentó, y si tampoco le hablaba era por el reparo que le producía el desplante.
Pero yo no soy Bill,
Yo soy Joseph Merrick.
Lo que Bill no sabía es que Mary no se presentó, y si tampoco le hablaba era por el reparo que le producía el desplante.
Pero yo no soy Bill,
Yo soy Joseph Merrick.
viernes, 2 de octubre de 2009
jueves, 24 de septiembre de 2009
lunes, 21 de septiembre de 2009
lunes, 14 de septiembre de 2009
domingo, 6 de septiembre de 2009
sábado, 5 de septiembre de 2009
miércoles, 2 de septiembre de 2009
lunes, 31 de agosto de 2009
miércoles, 26 de agosto de 2009
Juan corría por las calles, tragándose la lluvia y empañándose los ojos con sudor. Estaba calado hasta los huesos pero seguía corriendo, sin importarle el frío, su salud o que se le mojara la ropa, sólo corría hacia todas las direcciones que podía. Se diría que escapaba de algo (o alguien), que evitaba que una situación se produjera; y al verle me pregunté si podían evitarse las situaciones, o si quizás te perseguían hasta que te agotaras y te arrollaban.
sábado, 22 de agosto de 2009
jueves, 30 de julio de 2009
lunes, 29 de junio de 2009
martes, 9 de junio de 2009
martes, 2 de junio de 2009
miércoles, 29 de abril de 2009
viernes, 17 de abril de 2009
martes, 24 de marzo de 2009
domingo, 22 de marzo de 2009
Una vez amé a un hombre. Valentín se llamaba. Lo recuerdo muy bien; ojos azules, delgado como un meñique, pelo oscuro y revuelto y de tez blanca como la tiza. Era más joven que yo, pero no mucho más, un par de años y punto. Le gustaba venir a casa, poner mi disco de Gardel en el tocadiscos y sentarse a mirar mis últimas obras. Siempre lo hacía de cara al sol que entraba por la ventana, porque sabía que la luz en sus ojos me inquietaba. También ojeaba mis libros, todos los fui acumulando durante mis estudios y solíamos discutir sobre política.
Una vez besé a un hombre, y admito que me gustó. Empezaron a decir que salía con mujeres para no causar sospechas, menuda tontería, yo jamás habría repudiado el cuerpo desnudo de una mujer. Simplemente, Valentín, era como la firma de un cuadro, un pequeño punto sobre un gran lienzo, pero nadie lo entendía; estaba mal visto. Él tenía estilo, y además lo aguantaba todo, solo le importaba venir a casa y sentarse frente a la ventana, hablar, besarme y volver a desaparecer. Llegué a odiar que le miraran. Llegué a rezar para que volviera.
Y es que un día, mientras pintaba a Lucía y esperaba su llegada con champagne en la cubitera para celebrar la venta de la mañana, el hielo simplemente se deshizo lentamente, la luz proyectada en el suelo navegaba de nuevo hacia fuera y mis mejillas empezaron a brillar. No llegó; no volvió a hacerlo nunca más. Junto a su cuerpo, su ropa perfecta y desgarrada, sus preciosos ojos, sus delicadas manos, su inteligencia y su juventud, una nota explicaba el porqué de todo aquello. "Maricón".
Una vez besé a un hombre, y admito que me gustó. Empezaron a decir que salía con mujeres para no causar sospechas, menuda tontería, yo jamás habría repudiado el cuerpo desnudo de una mujer. Simplemente, Valentín, era como la firma de un cuadro, un pequeño punto sobre un gran lienzo, pero nadie lo entendía; estaba mal visto. Él tenía estilo, y además lo aguantaba todo, solo le importaba venir a casa y sentarse frente a la ventana, hablar, besarme y volver a desaparecer. Llegué a odiar que le miraran. Llegué a rezar para que volviera.
Y es que un día, mientras pintaba a Lucía y esperaba su llegada con champagne en la cubitera para celebrar la venta de la mañana, el hielo simplemente se deshizo lentamente, la luz proyectada en el suelo navegaba de nuevo hacia fuera y mis mejillas empezaron a brillar. No llegó; no volvió a hacerlo nunca más. Junto a su cuerpo, su ropa perfecta y desgarrada, sus preciosos ojos, sus delicadas manos, su inteligencia y su juventud, una nota explicaba el porqué de todo aquello. "Maricón".
martes, 17 de marzo de 2009
lunes, 2 de marzo de 2009
lunes, 16 de febrero de 2009
Amen
dijeron todos.
La verdad es que nunca entendí del todo su significado. Amen. ¿Y qué? Lo resolvían todo con aquella palabra, con acabar cada oración con ella ya bastaba para ganarse el cielo. Y ahí lo que yo no entendía; decía el cura que el Señor nos había dejado porque éramos unos pecadores, y en cambio esa palabra nos acercaba a él. Bueno, pues, ¿no sería que él quería alejarse y que nosotros no nos acercáramos? Quiero decir, si abandonamos un perro no esperamos que éste vuelva.
dijeron todos.
La verdad es que nunca entendí del todo su significado. Amen. ¿Y qué? Lo resolvían todo con aquella palabra, con acabar cada oración con ella ya bastaba para ganarse el cielo. Y ahí lo que yo no entendía; decía el cura que el Señor nos había dejado porque éramos unos pecadores, y en cambio esa palabra nos acercaba a él. Bueno, pues, ¿no sería que él quería alejarse y que nosotros no nos acercáramos? Quiero decir, si abandonamos un perro no esperamos que éste vuelva.
lunes, 9 de febrero de 2009
El sueño americano, o las carreteras que nunca acaban, engullidas por infinitos horizontes. Sueños de éxito entre semillas de fracaso, y si no que se lo digan a Willy Loman, o mejor pregúntenle, que nadie como él comprende qué es volver a casa con una maleta llena, dos bolsillos vacíos y tres bocas que alimentar. El bueno de Loman les contará todo aquello que pudo haber hecho y en que podría haberse convertido, "rico, rico" solía decirse que sería si hubiese seguido a su hermano, y por ello les dirá que no piensen y actúen, súbanse al coche y jamás vuelvan a mirar por el retrovisor; que lo pasado, pasado está.
sábado, 7 de febrero de 2009
jueves, 5 de febrero de 2009
Me acordé
de sonreír, de correr, de gritar, de cantar, de llorar, de caminar, de abrazar, de besar, de hablar, de susurrar; de comer, de acariciar, de observar, de soñar, de amar, de apreciar, de esperar, de bailar, de descubrir, de elegir; de escuchar, de leer, de vestir, de desnudar, de viajar, de retratar, de olvidar, de regalar, de sufrir, de descansar.
de sonreír, de correr, de gritar, de cantar, de llorar, de caminar, de abrazar, de besar, de hablar, de susurrar; de comer, de acariciar, de observar, de soñar, de amar, de apreciar, de esperar, de bailar, de descubrir, de elegir; de escuchar, de leer, de vestir, de desnudar, de viajar, de retratar, de olvidar, de regalar, de sufrir, de descansar.
lunes, 26 de enero de 2009
viernes, 23 de enero de 2009
Dijeron que la oscuridad se lo había tragado, por completo, sin dejar ni pizca de rastro. No encontraron nada, ni un hueso, ni una mísera gota de sudor, absolutamente nada de nada, por eso dijeron lo de la oscuridad... Supersticiosos. Si la oscuridad existiera, al menos como un elemento dotado de razón o vida, no creo que lo engullera, mas bien lo habría repudiado. Lo oscuro pega con lo oscuro; él era demasiado bueno como para ser oscuro.
Cada mañana, Hal, se miraba en el espejo mientras orinaba, se rascaba la cabeza, iba a por su taza de café y se sentaba frente a la ventana. A su vez, cada mañana, Helen orinaba, contemplaba el grosor de sus cejas frente al espejo, ponía agua a calentar para hacerse un té y olvidaba bajar la persiana de su habitación mientras se sacaba el pijama.
Un día, Helen vio a Hal.
Un día, Helen vio a Hal.
miércoles, 21 de enero de 2009
sábado, 10 de enero de 2009
miércoles, 7 de enero de 2009
Televisión de plasma, piso céntrico y confortable, golf, tenis, una mujer guapa y elegante, un buen trabajo, un buen sueldo, días felices, seguros a todo riesgo, vacaciones pagadas, casa en la playa, viajes en primera, ropa a la última, vino de importación, caviar en navidades, filete los domingos, y los miércoles, hijos, escuelas privadas, universidades de prestigio, coches alemanes, barco con amarre, amantes, días soleados, sábanas de seda, servicio, lavabo de diseño, muebles Luis XVI, óperas, cenas con presidentes y vicepresidentes, salud, buen cuerpo, música, lecturas, velocidad, sueños hechos realidad, reloj suizo, sonrisa perfecta, y reconfortante, bancos, cuentas multinuméricas, tipos de interés reducidos, ganancias, reducciones fiscales, arte, tecnología, personalidades, café colombiano, diamantes sudafricanos, oro azteca.
martes, 6 de enero de 2009
sábado, 3 de enero de 2009
jueves, 1 de enero de 2009
Ya no pienso en tus manos, tus labios, tus piernas ni tus pechos. Ya no paso mis manos entre tu cabello, por tus brazos, tu cuello, tus pies, tus hombros, tu sexo. Ya no te imagino cuando me masturbo, tu cuerpo sudoroso, trémulo, lascivo, curvado, deseoso, tentador, ardiente. Ya no creo en el calor de tu cuerpo al penetrarte, mirándote a los ojos, rápido, lento, contra tus caderas, afrodisíaco. Ya no me contento con observarte, tus pasos, tus movimientos, tus actos, tus parpadeos, tus dedos. Ya no te deseo.
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