lunes, 9 de febrero de 2009
El sueño americano, o las carreteras que nunca acaban, engullidas por infinitos horizontes. Sueños de éxito entre semillas de fracaso, y si no que se lo digan a Willy Loman, o mejor pregúntenle, que nadie como él comprende qué es volver a casa con una maleta llena, dos bolsillos vacíos y tres bocas que alimentar. El bueno de Loman les contará todo aquello que pudo haber hecho y en que podría haberse convertido, "rico, rico" solía decirse que sería si hubiese seguido a su hermano, y por ello les dirá que no piensen y actúen, súbanse al coche y jamás vuelvan a mirar por el retrovisor; que lo pasado, pasado está.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

1 comentario:
Amén
Publicar un comentario