miércoles, 18 de noviembre de 2009

La destrucción de mi propia alma no es más que el anhelo de la destrucción de un mundo cargado de ira. Y después,

nada...



la nada más absoluta, apacible, blanca, eterna. La blancura de nuestros seres lleva a la mayor destrucción. La mayor destrucción nos traerá paz. Odio las paradojas de la vida.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

me encanta, por cierto soy http://laninanaranja.blogspot.com/


Pero no se poner eso del nombre de usuario! y contraseña!


:(!!!!!!!!!

Anónimo dijo...

me encanta!

por cierto soy http://laninanaranja.blogspot.com/

pero no me aclaro con el nombre de usuario!