En ocasiones, de noche, camino bajo una ventana encendida e imagino que es la tuya. Imagino que estás apoyada contra la pared, masturbándote y pensando en mi. Así es como imagino que piensas en mi, frotando tus manos contra tu cuerpo, tu sexo. Y yo me quedaría de pie, frente a la ventana, simplemente observando mientras aumenta el vaho y tu figura se diluye entre jadeos y movimientos rítmicos.
No me llames pervertido, porque no soy yo quien se toca en mi mente.
lunes, 26 de julio de 2010
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
