lunes, 16 de febrero de 2009

Amen

dijeron todos.

La verdad es que nunca entendí del todo su significado. Amen. ¿Y qué? Lo resolvían todo con aquella palabra, con acabar cada oración con ella ya bastaba para ganarse el cielo. Y ahí lo que yo no entendía; decía el cura que el Señor nos había dejado porque éramos unos pecadores, y en cambio esa palabra nos acercaba a él. Bueno, pues, ¿no sería que él quería alejarse y que nosotros no nos acercáramos? Quiero decir, si abandonamos un perro no esperamos que éste vuelva.

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