sábado, 27 de diciembre de 2008

- ¿A dónde me llevas?- pregunté mientras ella tiraba de mí por la calle.
- Me he cansado de oírte hablar de tu profesor de literatura inglesa, joder. Vamos a mi piso.

En aquel momento noté un estímulo agradable en mi entrepierna. Ella seguía tirando con fuerza y ya podía ver su piso, pero decidí coger el mando de la situación y encauzarlo todo hacia algo más lógico.

- ¿Quiéres follar o hacer el amor?- sin rodeos, directo.
- Dios, vamos y punto. Haremos lo que quieras pero por favor no te pares, ¡no te pares!

Obviamente la tirantez de mis pantalones apremiaba, pero necesitaba respuesta. El sexo estaba bien, pero ya no necesitaba solo su apoteósica sensación, buscaba algo más. Y ya estábamos en la puerta del piso.

- Entra y cuelga la chaqueta, hoy te quedas a dormir.

No hay comentarios: