miércoles, 12 de mayo de 2010

Son las 12 y me llamas. La verdad es que no estoy de humor pero salgo y paro un taxi. "A la calle 15 con la 66 porfavor". Le susurro la dirección. Llamo y como siempre me haces esperar, junto a la puerta, hasta que me abres. ¿Recibirme con la lencería que te regalé por tu aniversario? Eso es una declaración de intenciones. ¿Y con el carmín rojo que tanto me gusta? A eso lo llamo yo noche salvaje. Quieres que entre, tus manos se cuelan en mi camisa e insisten.

Ahora lo recuerdo todo. Las lágrimas, los te odio y no vuelvas más, los reproches y las eternas discusiones. Creo que no entro, la verdad, mis piernas ya no reaccionan en ese sentido. "¿Te has enamorado jodido cabrón?". "Entra de una puta vez o no vuelvas más". Tú me has llamado, sabes que no pienso entrar. Cierra la puerta. Bajo las escaleras. Sale corriendo por el portal con una gabardina y mis zapatillas de deporte. Se agarra a mi brazo y caminamos. Yo no quiero hablar y tú tampoco.

"¿Ya?". "Disculpa?". Hemos llegado a mi portal. Subimos y entramos. La acuesto en mi cama, voy a la sala. Me trago una aspirina y vacío medio vaso de glenrothers. ¿Mañana?

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